Se ha dormido desnuda con
la esperanza de ser vista, cuando alguien visitara su hogar.
Lo ha hecho para ver si
éste avanza o se queda estático... o se va.
Se ha dormido desnuda, sin
ropa, sin miedos ni vergüenzas. Se ha quitado hasta las pestañas que le cubrían
lo invisible.
Y mientras duerme
desnuda, total y enteramente desnuda sueña con un beso en los pies, de aquellos
indulgentes y huérfanos de amor. De aquellos que marcarán el gran inicio de una
historia, cualquier historia. Su historia.
Se ha dormido desnuda y
es muy probable que se haya desnudado, mientras dormía, sin mover un solo
músculo. Bajo el efecto del sueño profundo y de la espera.
Y mientras sigue
durmiendo, desnuda, las horas pasan, esperando que esos labios se acomoden
buscando el lado más sensible de sus muslos.
Dicen que soñar no cuesta
nada... y ¿qué mejor, que seguir soñando?
Duerme desnuda, así,
porque despierta, el amor le pide algo que ella probablemente no pueda ofrecer. Mientras que dormida tendrá opción a que sea la piel quien le ofrezca algo al
amor, que éste no podrá rechazar.
Duerme desnuda, se
mantiene desnuda, aunque a veces caiga en ligeros despertares. Desnuda, a la
espera de la inocencia que anulará toda su experiencia… con el aliento del
mejor "... te amo", desnuda, esperando la mejor de las etiquetas.
Desnuda duerme, y sus
pechos, a la espera de una promesa. La primera. La única. La verdadera. La que
realmente vale. Desnuda duerme y esboza una sonrisa.
Desnuda… desnuda para que
los celos no aparezcan, pues ella hoy espera a dos, en sus soñolientos labios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario